domingo, 30 de septiembre de 2012

Salsa Mahonesa



Son muchas las historias que se cuentan sobre el origen de la salsa mahonesa. La mayoría de ellas tienen como protagonista al duque de Richelieu y a la capital de Menorca. Según dichas versiones, de aquí salió esta famosa salsa y de Maó derivó su nombre.
La historia de la mahonesa comienza en 1756, aunque algunos historiadores apuntan que ya en el siglo XVI estaba presente en la cocina Balear. Fue ese año cuando el duque de Richelieu, sobrino del famoso cardenal, se apoderó de Maó arrebatando la soberanía a los ingleses.

Existen varias versiones sobre la circunstancia que rodea el momento y la manera en que el duque, que acabó siendo mariscal, probó la famosa salsa. Algunos comentan que tras la conquista, Richelieu ofreció un gran banquete para celebrar la victoria. Su chef de campaña intentaba preparar una salsa de crema y huevo cuando, en vista de que no atinaba con el resultado, decidió recurrir a la mezcla aceite de oliva y huevos que había visto elaborar en la isla. El éxito fue total y a la salsa la llamaron Mahonnaise, en recuerdo de Maó. Tiempo después se le cambió el nombre por mayonnaise, que se castellanizó como mayonesa. Para el historiador Mascaró Pasarius, sin embargo, fue un mesonero mahonés el que sirvió al duque de Richelieu, general en jefe de las fuerzas de desembarco, una improvisada salsa hecha de huevos y aceite. El aristócrata quedó tan satisfecho que cuando regresó a Francia la incorporó a la cocina de su país.

Obsequio de una amante menorquina
Otra de las teorías atribuye el descubrimiento de esta salsa a la amante ocasional del duque, una ilustre dama menorquina que le obsequiaba con ella en sus encuentros furtivos. El resultado es el mismo que en los anteriores casos, aunque según esta versión el nombre que Richelieu prometió poner a tan exquisita salsa se debía a la condición de ‘mahonesa’ de la dama. La mahonesa, como ahora se conoce, es una emulsión de dos elementos de muy difícil combinación: el aceite y el huevo. Sólo si se mezclan intensamente, con batidora o a mano, se consigue esta deliciosa salsa por la que suspiró el duque de Richelieu. La forma en que la conoció y divulgó luego en su país haciéndose mundialmente famosa seguirá alimentando numerosas fantasías.

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