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lunes, 29 de octubre de 2012

Alimentación en el niño


Una alimentación sana, es signo de salud y bienestar, si esta está enfocada a un niño, dependerá de ello su crecimiento y desarrollo.

Incorporación en la dieta de variados alimentos

La incorporación de los alimentos, se va realizando a partir de los cuatro meses. Esto se hace de forma paulatina y con poca cantidad, ya que se ha de esperar a la reacción del organismo y observar la tolerancia, esperando entre dos o tres días. El niño necesita adaptarse a la nueva alimentación.
Alimentos básicos para la alimentación

Frutas y verduras son los alimentos que más nutren y equilibran la dieta del niño. Estos tienen una gran fuente de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra.
La leche de continuación se sustituye por la adaptada entre los uno y tres años. Un buen consejo, es realizar la dieta similar a la de los padres pero adaptada a ellos. Por ejemplo, en vez de dos platos, uno pero iniciándole con la toma de legumbres, huevo, carne, pescado, queso… el azúcar ha de ser limitada al igual que las grasas de animales.


Orden de las comidas

Al día, se han de realizar cuatro comidas: desayuno, comida, merienda y cena, convirtiéndose la comida y cena en las más importantes, a continuación el desayuno que debe de aportar energía para toda la mañana y después la merienda que será algo ligera.
Siempre hemos de conservar un horario aproximado, pues esto evita nerviosismos, irritabilidad o cansancio. Dulces y golosinas fuera del horario establecido solo sirven para restar apetito al resto de comidas, las cuales si están bien cubiertas de necesidad, aportan la energía suficiente para no pasar hambre.

sábado, 27 de octubre de 2012

Una dieta saludable para los bebés alimenta su coeficiente intelectual


Los bebés y niños pequeños alimentados con una dieta saludable pueden tener un coeficiente intelectual ligeramente superior para la edad de ocho años que los niños alimentados con alimentos menos saludables a una edad temprana, según un nuevo estudio.
Investigadores de la Universidad de Adelaida, en Australia, hallaron que una dieta rica principalmente de alimentos chatarra podría costar a los niños hasta dos puntos en el coeficiente intelectual.
La dieta aporta los nutrientes necesarios para el desarrollo de los tejidos del cerebro en los dos primeros años de vida, y el objetivo de este estudio era examinar qué impacto tendría la dieta en el coeficiente intelectual de los niños.
Si bien las diferencias en el coeficiente intelectual no son enormes, este estudio proporciona algunas de las pruebas más contundentes hasta la fecha de que los patrones dietéticos desde los seis a 24 meses de edad tienen un efecto pequeño pero significativo en el coeficiente intelectual más tarde en la vida. Es importante tener en cuenta el impacto a largo plazo de los alimentos que les damos a nuestros hijos.
Los investigadores encontraron que los niños que habían sido amamantados durante seis meses y habían tenido una dieta saludable que incluía con regularidad alimentos tales como las legumbres, queso, fruta y verduras entre los 15 y los 24 meses de vida, tenían un coeficiente intelectual hasta dos puntos superior a la edad de ocho años que los niños que habían tenido una dieta regularmente compuesta por galletas, chocolate, dulces, refrescos y patatas fritas en los dos primeros años de vida.
El estudio concluyó que los alimentos saludables son esenciales para los niños durante sus años de formación.

sábado, 6 de octubre de 2012

Una dieta saludable para los bebés alimenta su coeficiente intelectual



Los bebés y niños pequeños alimentados con una dieta saludable pueden tener un coeficiente intelectual ligeramente superior para la edad de ocho años que los niños alimentados con alimentos menos saludables a una edad temprana, según un nuevo estudio.
Investigadores de la Universidad de Adelaida, en Australia, hallaron que una dieta rica principalmente de alimentos chatarra podría costar a los niños hasta dos puntos en el coeficiente intelectual.
La dieta aporta los nutrientes necesarios para el desarrollo de los tejidos del cerebro en los dos primeros años de vida, y el objetivo de este estudio era examinar qué impacto tendría la dieta en el coeficiente intelectual de los niños.
Si bien las diferencias en el coeficiente intelectual no son enormes, este estudio proporciona algunas de las pruebas más contundentes hasta la fecha de que los patrones dietéticos desde los seis a 24 meses de edad tienen un efecto pequeño pero significativo en el coeficiente intelectual más tarde en la vida. Es importante tener en cuenta el impacto a largo plazo de los alimentos que les damos a nuestros hijos.
Los investigadores encontraron que los niños que habían sido amamantados durante seis meses y habían tenido una dieta saludable que incluía con regularidad alimentos tales como las legumbres, queso, fruta y verduras entre los 15 y los 24 meses de vida, tenían un coeficiente intelectual hasta dos puntos superior a la edad de ocho años que los niños que habían tenido una dieta regularmente compuesta por galletas, chocolate, dulces, refrescos y patatas fritas en los dos primeros años de vida.
El estudio concluyó que los alimentos saludables son esenciales para los niños durante sus años de formación.