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sábado, 9 de mayo de 2015

Mutilación/ablación genital femenina


Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ 98-0232/ Grossman
Un hombre de la aldea habla con Mayamuna Traor, presidenta de la asociación local de mujeres, y otras mujeres de la aldea. Mayamuna ha desempeñado un papel fundamental en la erradicación de la mutilación en su aldea. Senegal.
La ablación o mutilación genital femenina comprende una serie de prácticas consistentes en la extirpación total o parcial de los genitales externos de las niñas. Entre otras consecuencias, las niñas mutiladas padecerán durante toda su vida problemas de salud irreversibles.
Se calcula que 70 millones de niñas y mujeres actualmente en vida han sido sometidas a la mutilación/ablación genital femenina en África y el Yemen. Además, las cifras están aumentando en Europa, Australia, Canadá y los Estados Unidos, principalmente entre los inmigrante procedentes de África y Asia sudoccidental.
La mutilación/ablación genital femenina se practica por diversas razones, entre ellas:
Sexuales: a fin de controlar o mitigar la sexualidad femenina.
Sociológicos: se practica, por ejemplo, como rito de iniciación de las niñas a la edad adulta o en aras de la integración social y el mantenimiento de la cohesión social.
De higiene y estéticos: porque se cree que los genitales femeninos son sucios y antiestéticos.
De salud: porque se cree que aumenta la fertilidad y hace el parto más seguro.
Religiosos: debido a la creencia errónea de que la ablación genital femenina es un precepto religioso. La ablación se practica principalmente a niñas y adolescentes de entre 4 y 14 años. No obstante, en algunos países la ablación genital femenina se practica a niñas menores de 1 año, como por ejemplo, en Eritrea y Malí, donde la práctica afecta, respectivamente, a un 44 y un 29% de estas niñas.
Las personas que practican la ablación genital femenina son generalmente comadronas tradicionales o parteras profesionales. La ablación genital femenina es un servicio muy valorado y muy bien remunerado económicamente, por lo que es fácil inferir que el prestigio en la comunidad y los ingresos de estas personas puedan estar directamente ligados a la práctica efectiva de la intervención.
La ablación genital femenina constituye una violación fundamental de los derechos de las niñas. Es una práctica discriminatoria que vulnera el derecho a la igualdad de oportunidades, a la salud, a la lucha contra la violencia, el daño, el maltrato, la tortura y el trato cruel, inhumano y degradante; el derecho a la protección frente a prácticas tradicionales peligrosas y el derecho a decidir acerca de la propia reproducción. Estos derechos están protegidos por el Derecho internacional.
La ablación genital femenina causa daños irreparables. Puede acarrear la muerte de la niña por colapso hemorrágico o por colapso neurogénico debido al intenso dolor y el traumatismo, así como infecciones agudas y septicemia. Muchas niñas entran en un estado de colapso inducido por el intenso dolor, el trauma psicológico y el agotamiento a causa de los gritos.
Otros efectos pueden ser una mala cicatrización; la formación de abscesos y quistes;
un crecimiento excesivo del tejido cicatrizante; infecciones del tracto urinario; coitos dolorosos; el aumento de la susceptibilidad al contagio del VIH/SIDA, la hepatitis y otras enfermedades de la sangre; infecciones del aparato reproductor; enfermedades inflamatorias de la región pélvica; infertilidad; menstruaciones dolorosas; obstrucción crónica del tracto urinario o piedras en la vejiga; incontinencia urinaria; partos difíciles; y un incremento del riesgo de sufrir hemorragias e infecciones durante el parto.

sábado, 7 de junio de 2014

Los olores de la vagina

Por todos, hombres y mujeres, es bien conocido el olor de los genitales femeninos; aunque no todos huelen igual. Algunos olores de vagina nos recuerdan a aromas dulces y ligeramente acres. Otros, sin embargo, los asociamos a los efluvios mefíticos de una cloaca. La cultura popular ha estigmatizado estos aromas fuertes del sexo femenino con expresiones del tipo “huele a pescado” (de ahí provienen chistes como el del ciego que cruza por delante de una pescadería y dice: buenos días, señoras). Olores que la gente también asocia con la falta de higiene.
Tal vez sea cuestión de higiene, pero más bien de la higiene de nuestras ideas preconcebidas y del lavado de cerebro al que hemos sido sometidos. La gente suele imaginar una vagina como un reducto de gérmenes que debe de lavarse con dedicación hasta que de ella desaparezca cualquier olor o lubricación. Esto no es así. La flora vaginal está repleta de gérmenes, es cierto, pero los gérmenes se pasean tranquilamente por todos los órganos de nuestro cuerpo. Lo importante es dilucidar qué tipo de gérmenes son, porque la total ausencia de gérmenes también es nociva. En condiciones saludables, por ejemplo, las bacterias de la vagina tienen una función beneficiosa.
Una vagina de olor desagradable no siempre es sinónimo falta de higiene (de hecho, el exceso de higiene es peor que la falta de higiene, pues se destruye la imprescindible flora vaginal). Un olor fétido puede ser producido por lo que se llama vaginitis bacteriana, una infección que produce compuestos como la trimetilamina, que curiosamente es la misma sustancia que otorga su olor al pescado poco fresco. También encontraremos putrescina, que es lo que hallaremos en la carne putefracta, y cadaverina, que ya os imagináis de dónde proviene el nombre.
Una vagina sana debe estar poblada por una colonia de lactobacilos, las mismas bacterias que se encuentran en el yogur (sean o no de bífidus activos y demás zarandajas). Los lactobacilos viven ahí dentro, protegidos del exterior, calientes, bien alimentados por las proteínas y los azúcares del tejido, y a cambio proporcionan protección frente a bacterias invasoras generando desinfectantes como el ácido láctico y el peróxido de hidrógeno. Por eso una vagina sana desprende un aroma similar al del ácido láctico del yogur y posee un pH del 3,8 al 4,5, más o menos la que tiene un vaso de vino (superior al café negro pero inferior al limón). Como dice la divertida Natalie Angier en Mujer, una geografía íntima, ésta en la vagina que canta, la vagina con bouquet, con cuerpo.
El flujo vaginal, por su parte, posee una composición parecida a la del suero. Agua, albúmina, glóbulos blancos y mucina, la sustancia que otorga a la vagina su lustre. El flujo vaginal, en ese sentido, no tiene nada que ver con la orina o los excrementos, sólo es un lubricante, como el que provoca que nuestros ojos no se agrieten o nuestra lengua no parezca un pedazo de corcho.
Otro de los desencadenantes de la vaginitis bacteriana, además del exceso de higiene, son los hombres. En concreto, su semen. La eyaculación masculina en el interior de la vagina también puede trastocar la flora vaginal. Al parecer, los espermatozoides no son capaces de nadar en el medio ácido de una vagina sana, así que vienen envueltos en una solución alcalina, que incrementan el pH de la vagina, favoreciendo la invasión de bacterias no deseadas. Normalmente, un simple coito no provoca esta reacción, pues la vagina recupera con bastante facilidad su pH, pero los riegos aumentan cuando se mantienen muchas parejas sexuales diferentes, ya que las defensas inmunológicas, entonces, no funcionan tan bien. Así que antes de decir con ligereza que una vagina huele a pescado, quizá habría que plantearse si en realidad el responsable de ese olor no ha sido el semen de un hombre. O mejor dicho, el semen de muchos hombres diferentes.

FLUJO Y OLOR GENITAL


Es normal que los genitales tengan un olor "especial" aunque no desagradable. Todos sabemos que existen unas glándulas (endocrinas) que segregan el sudor, pero no es tan conocido, que tanto hombres como mujeres tienen otras glándulas (apocrinas) en ciertas partes del cuerpo (en las mujeres se encuentran localizadas en torno a los pezones, en el ombligo, debajo de los brazos y en la zona genital en los labios menores), las cuales segregan otros fluidos que tienen un olor "especial", y desempeñan un papel muy importante en la atracción sexual.

Si aparecen olores desagradables en el área genital, la causa más frecuente, si no hay ninguna infección que pueda provocarlos, es la acumulación de humedad tanto en las glándulas endocrinas como en las apocrinas y la acción de las bacterias sobre estas secreciones.

La medida más eficaz para reducir el riesgo de olor desagradable, es lavarse la vulva como mínimo una vez al día, con agua tibia y un jabón suave sin perfume (preferentemente neutro) durante el baño o la ducha.

Todas las mujeres presentan normalmente una secreción vaginal que puede tener distintas características y a la que se denomina flujo vaginal o genital. Unas glándulas situadas en las paredes de la vagina y de la vulva y junto al cuello del útero producen este flujo que además de humedecer y lubrificar la vagina, la limpia al transportar las células muertas y otros microorganismos fuera del cuerpo. El aspecto del este flujo es parecido a moco. Cuando no tienes la regla el flujo normal puede tener diferentes aspectos. Puede ser transparente, totalmente, blanco, e incluso amarillento. Su consistencia es también muy variable, desde prácticamente liquido a muy espeso.
 
El aspecto y cantidad del flujo varían de una mujer a otra, y también dentro de una misma mujer de unos días a otros. Generalmente es más abundante y transparente en los días de la ovulación (aproximadamente en la mitad del ciclo). En cambio normalmente es menos abundante (o casi inexistente) y más espeso en los días tanto anteriores como posteriores a la regla.

En los días que tengas mucho flujo o cuando estés fuera de casa y no tengas posibilidad de poder lavarte / ducharte, puedes utilizar el protegeslip para sentirte más cómoda y mejorar tu higiene. El protegeslip protege (como su nombre indica) tus braguitas. Para que sea efectivo, hay que cambiarlo tan a menudo como te haga falta.

No debes confundir los diversos aspectos posibles del flujo con la existencia de un flujo anormal. Se considera que el flujo es anormal cuando:
  • Huele mal
  • Produce picor o escozor
  • Cambia de color y se vuelve verdoso o grisáceo
  • Aparecen grumos
  • Presenta sangre fuera de la menstruación
  • Va acompañado además de enrojecimiento de la vulva
En todos estos casos, es conveniente consultar con un ginecólogo, ya que estos cambios en ocasiones pueden estar provocados por una infección vulvar o vaginal que deberá controlarse y tratarse adecuadamente.
Artículo revisado por El Comité Médico de Salud de la Mujer Dexeus - Fundación Dexeus Salud de la Mujer.

domingo, 13 de octubre de 2013

Sexualidad y plenitud: amor en la vejez

pareja. La sexualidad en esta etapa no solo es cuestión de físico, hay una actitud mucho más integral hacia la vida.
Una radiografía de lo que viven las personas de la tercera edad. Muchos las excluyen de la sexualidad por absurdos prejuicios. Hay que recordar que son seres humanos que aman y expresan mucho afecto.
Hay quienes creen falsamente que llegar a la vejez implica sepultar la sexualidad, la sensibilidad, el amor y todo lo que rodea esta dimensión de la personalidad. Es bueno saber que la sexualidad es un aspecto que trasciende todo nuestro ser y que nos acompaña desde que nacemos hasta nuestros últimos días.
Nuestra sociedad emite mensajes de sexualidad en la vejez, que se incorporan desde edades tempranas, y que contribuyen a la construcción de ideas erróneas en relación a la sexualidad y expresión amorosa de los adultos mayores.
Graciela Taffarelli, consultora psicológica, especializada en desarrollo personal, indica que estas creencias pueden actuar de manera negativa en los individuos y afectar notoriamente el poder disfrutar y sentirse plenos en las relaciones de pareja y, en especial, en esa etapa de la vida.
Las parejas en esa etapa terminan afirmando que hay un tiempo para todo, y que en este tiempo hay cosas que ya no corresponderían.
Pensar que el amor y sus expresiones son cosas de la juventud es un pensamiento erróneo que puede obstaculizar el verdadero sentir y la forma de expresarlo. "Pareciera que, hoy, disfrutar de la sexualidad muchas veces  tiene que ver con desarrollar cierta capacidad y eficiencia en destrezas amorosas para el encuentro íntimo. Además, la idea de cuerpos jóvenes, atléticos y potentes, entre otras cosas, serían aspectos que garantizarían la experiencia", analiza la psicóloga.
ACTITUD INTEGRAL
Sin embargo, en la expresión sentida de la sexualidad humana,  los aspectos físicos, psicológicos y  sociales deberían entrelazarse en cierto equilibrio para que el verdadero disfrute de la sexualidad en cada etapa de la vida, y en esta en especial, se haga presente.
"Es cierto que en la ancianidad hay aspectos psicológicos, físicos, orgánicos y fisiológicos que por el mismo envejecimiento, predisponen a los ancianos a una mayor vulnerabilidad. Pero también es cierto que compartir afectos, caricias y expresiones amorosas en todos sus sentidos, con o sin coito, los habilita para el bienestar", dice Taffarelli.
Hay parejas de ancianos que han mantenido vivo el amor, el que no se ha modificado con las experiencias de la vida y el paso del tiempo, sino que se ha valorado y cuidado. Son aquellas que han dejado atrás los sentimientos de temor a la soledad y de tristeza por las etapas ya perdidas.
También la sociedad actual condena a las personas que cuando llegan a una edad avanzada conforman una nueva pareja. Se olvida de lo importante que es para un ser humano despertar todos los días sabiendo que alguien ansiosamente lo espera.❧
REFLEXIÓN 
Para la psicóloga Graciela Taffarelli: "La sexualidad es más que un encuentro sexual. Por humanos amamos y por medio de la sexualidad expresamos el amor. No hay edad para amar ni para demostrar lo que sentimos. El paso del tiempo es parte de ese mismo proceso".