miércoles, 3 de octubre de 2012

El monasterio de Lluc


Por Domingo Hernández

Uno de los lugares sagrados por excelencia de las islas Baleares es el Monasterio de Lluc en Mallorca, corazón espiritual de la isla y lugar de peregrinaje para sus habitantes desde hace siglos, ya que allí reside la Virgen de Lluc, una imagen negra de la virgen a la cual se le tiene mucha devoción, siendo la patrona de Mallorca, alrededor de la cual se han tejido multitud de leyendas.

El Monasterio de Lluc se encuentra ubicado en el término municipal de Escorca, el cual se encuentra en plena Serra de Tramuntana, lugar donde se encuentran las cumbres más altas de las Baleares. Tal vez por eso es el municipio con menos población de la isla.

Esa zona se encuentra habitada desde hace milenios, así lo sugieren los restos prehistóricos que hay en sus cercanías. Se han encontrado varias cuevas prehistóricas de enterramientos, conocidas como Ses Cometes dels Morts correspondientes a los períodos de la Edad del Bronce y del Hierro, en donde se hallaron, aparte de múltiples objetos de esos períodos históricos, restos humanos en ataúdes de madera, algunos de los cuales se pueden observar en el museo del Monasterio de Lluc.

Posteriormente y durante la época islámica, estos territorios pertenecían al distrito de Al-Yibal (la montaña). La dificultad que presentaba el terreno fue de gran ayuda a los musulmanes que se resistían a los conquistadores catalanes hasta el año 1232 en que fueron por fin vencidos.

Tras la derrota musulmana y el consiguiente reparto que realizaron los vencedores de los territorios de Mallorca, la Orden del Temple recibió por su participación en la conquista varias propiedades en la isla, entre ellas, los terrenos de la alquería de Lluch. Aunque conservaban el dominio directo de estos territorios, los Templarios cedieron el uso de esta propiedad a distintos pobladores para su cultivo, a cambio de un tributo anual a la orden. Tras la disolución de la Orden del Temple en 1314 las propiedades que tenían en Lluc son traspasadas a la Orden de San Juan del Hospital, aunque no pasó mucho tiempo en que apareciese una cofradía que se hiciese cargo de esta propiedad, la cofradía de los Obreros, los cuales eran nombrados por el Obispo a propuesta del Párroco y Jurados de Escorca, a veces con la intervención de los Jurados del Reino, siendo escogidos entre los ciudadanos más preclaros del estamento militar o de mercaderes.

Las primeras noticias que hay sobre una capilla en Lluc se remontan al año 1268, aunque no se sabe muy bien el motivo real de porqué se construyó esta capilla en un lugar tan remoto, aunque han circulado varias ideas y como no, leyendas para explicar este suceso. Al principio se decía que se construyó motivados por inspiración divina, para luego pasar a la leyenda del hallazgo de la imagen de Nuestra Señora de Lluc a la cual haremos referencia más adelante, aunque parece ser que el motivo real fue la gran distancia que había hasta la parroquia de Sant Pere de Escorca, que era la que se encontraba más cerca y la que tenía todos los derechos como parroquia central del municipio. Ya en el año 1273 hay noticias sobre la masiva influencia de peregrinos al lugar, para venerar a la sagrada imagen de la virgen, fervor que se fue extendiendo no sólo a todas las poblaciones de la isla de Mallorca, sino, incluso fuera de ella. Con el tiempo la capilla de Santa María de Lluc, que es así como se llamaba, fue cobrando más importancia y se fue ampliando con diversas donaciones en materia de terrenos colindantes y casas así como reformas de la capilla, primero, y posterior basílica después, hasta quedar el monasterio tal y como se puede ver en la actualidad. Asimismo se ampliaron sus derechos, llegando a absorber la importancia y las funciones que tenía la ya mencionada parroquia de Sant Pere de Escorca relegándola a un segundo plano.

Ya desde antiguo el lugar era considerado sagrado, así nos lo sugiere su mismo nombre. El topónimo de Lluc nos indica el carácter sagrado que tiene. Proviene del latín Lucus, que quería decir "bosque sagrado", y se utilizaba en aquellos lugares donde ya en tiempos prerromanos se realizaban estos cultos de adoración a la Luna, o Lucida como se la llamaba, los cuales se realizaban en bosques de encinas que por aquel entonces predominaban en toda la isla y que aún hoy se pueden encontrar en la zona. Posteriormente estos ritos desembocaron en las fiestas Lucaries que se celebraban durante cuatro días de julio al astro lunar en su templo del bosque. Posteriormente en topónimo fue derivando de Al-Luc durante la dominación árabe, Luc y Luch posteriormente hasta el actual Lluc. También se ha relacionado este nombre con la divinidad suprema precelta Lug, dios inventor y protector de aquellos que le adoraban que en tiempos cristianos fue asimilado al santoral como San Lucas (entre otros), al cual se le atribuye el tallar o pintar varias Vírgenes Negras, y su figura suele ir ligada a los lugares donde se venera alguna de estas imágenes, y lo curioso, es que Nuestra Señora de Lluc, es una virgen negra. Como nota curiosa, si traducimos el nombre de Lucas al catalán, la lengua que se habla en las Baleares, se pronuncia Lluc.

Izquierda: Imagen de la Virgen de Lluc. Derecha: Parte de la fachada de la basílica

La imagen de la Virgen de Lluc mide 61 cms de altura y está realizada en piedra fina de color moreno, este color ya lo tenía en el siglo XV según lo atestiguan documentos de la época. Hay cierta controversia sobre si es la imagen original o no, alguno la consideran como la imagen primitiva y que es del siglo XIII, otros la sitúan en el siglo XV. En el año 1884 fue restaurada con motivo de su coronación pontificia, siéndole quitados los vestidos postizos que llevaba desde hacía siglos dejándola en su forma primitiva. Se pudo comprobar que la Virgen carecía del brazo derecho y el Niño de ambos, aparte de presentar señales de fractura en el cuello. Se le añadió a la Virgen la mano derecha apuntando hacia al Niño y a este ambos brazos con un libro entre las manos. Viste una túnica holgada de pliegues verticales, encima de la cual lleva un manto, ambas adornados con flores de lirio estilizado, las cuales se encuentran un tanto borrosas. Algunos investigadores sostienen que la Virgen viste hábito de la Orden del Temple. Según la leyenda que cuenta su aparición un joven de origen esclavo que ya había abrazado la fe cristiana y bautizado con el nombre de Lluc, se encontraba guardando unas ovejas un sábado al ponerse el sol cuando observó en unas peñas grandes resplandores celestiales mientras comenzaba a escuchar una música tan suave que dejaban sus sentidos adormecidos. Al ver que este fenómeno se repetía en varias ocasiones fue a hablar con un monje de la Orden de San Bernardo, el cual hacia vida eremítica en la iglesia de Sant Pere, el cual acompañó al joven el sábado siguiente hasta el lugar desde donde surgían los misteriosos resplandores: Allí, en una grieta de la roca encontraron la sagrada imagen. Después de reverenciarla pero sin llegar a tocarla fueron a avisar a las autoridades, las cuales, nada más enterarse de este suceso, marcharon en procesión hasta el lugar del hallazgo tomando a la imagen como patrona del reino y levantando una capilla dedicada a Nuestra Señora de Lluc en el mismo punto donde había aparecido la imagen. Otra variante de esta leyenda comenta que se trasladó la imagen a la iglesia de San Pere de Escorca, pero que milagrosamente la imagen volvía al mismo lugar donde fue encontrada cada vez que se intentaba realizar este traslado, terminando al final por construir allí la capilla dedicada a ella. Esta leyenda choca frontalmente con la imagen de la virgen en sí, ya que es de piedra y de estilo gótico, aunque esto podría significar que se habría perdido la imagen original, mucho más antigua y de origen paleocristiano, ya que los primitivos cristianos de la isla la habrían escondido a causa del avance musulmán hasta su posterior y milagroso hallazgo. También comentar que las primeras menciones de esta leyenda aparecen en el siglo XV, doscientos años después de su presunta aparición milagrosa. A ella se le atribuyen multitud de milagros y curaciones, siendo prueba de ello, la multitud de exvotos que recogen tales hechos y que fueron ofrecidos a la virgen por los agradecidos creyentes. Tanta importancia cobraron estos supuestos milagros que en el año 1642 se abrió un proceso judicial de información de los mismo. Otro dato a resaltar sobre la Virgen de Lluc es que es hermana de otras dos imágenes de Vírgenes Negras, Nuestra Señora de Foix (Torrelles, Barcelona) y Nuestra Señora de Montserrat (Barcelona). Según la leyenda la Virgen de Lluc y la de Montserrat se hacen cada año un regalo de cortesía, la Virgen de Montserrat hacía llenar un barril de cera y tirarlo al mar, el barril llegaba él solito al pie de la montaña de Lluc a donde iban a buscarlo las gentes del monasterio. La Virgen de Lluc por su parte enviaba un barril por el mismo medio de aceite para las lamparas del monasterio catalán. No sería esta la única relación entre Montserrat y Lluc, ya que ambos monasterios tienen unas instituciones similares, ya que Lluc ha tomado como ejemplo en muchos aspectos al monasterio catalán.

El lugar donde supuestamente se encontró la imagen se encuentra al final del Camí dels Misteris, el cual comenzó a ser construido en 1909, finalizando las obras en 1913, por Joan Rubí y Guillem Reynés con el asesoramiento de Antoni Gaudí. Consiste en cinco monumentos de piedra con tres relieves en bronce cada uno, obra de Josep Llimona, los cuales representan los misterios del Rosario. Estos relieves siguen el siguiente patrón en su forma, los de la Pasión son redondos, los de la Resurrección cuadrados y los de la Natividad de arco en medio punto. Las letras que acompañan a cada texto fueron pintadas respectivamente de color, rojo, azul y oro, los colores básicos de la alquimia. No deja de ser curioso el asesoramiento de Antoni Gaudí en la obra, dado que siempre se le ha relacionado con el mundo esotérico el cual, al parecer, plasmó en sus trabajos. Cuando se termina este recorrido, que sube en espiral alrededor del Pujol de la Trobada, llegamos al lugar donde supuestamente se encontró la imagen, allí, si nos fijamos bien, podremos observar las marcas de los dedos que dejó impresas la imagen en la roca.

Izquierda: Uno de los monumentos que conforman el Camí dels Misteris. Abajo: Lugar donde supuestamente se encontró la imagen de la Virgen.

Ya se ha comentado que el lugar fue propiedad de los Templarios, el hecho que fuese un lugar sagrado y que la imagen de la virgen sea negra, en cierto modo ya nos avisa de eso. Si originariamente hubo algún otro símbolo de tipo esotérico dejado por el Temple hace mucho que desapareció, ya que las sucesivas reformas y ampliaciones del Monasterio han hecho desaparecer muchas huellas de su pasado y ahora es muy difícil reconstruir la presencia templaria, o aquellos símbolos, si es que dejaron alguno, que pudiese haber por aquí. Como nota curiosa hay que resaltar el escudo del monasterio, el cual consiste en una escuadra, similar a aquellas que se pueden observar en múltiples lugares donde dejaron su impronta Logias de constructores y que posteriormente desembocaron en la actual Masonería. Antiguamente este símbolo correspondía al escudo de armas del caballero Tomás Thomás, militar distinguido al servicio del Rey Alfonso V y gran devoto de la Virgen de Lluch, el cual fue el impulsor de un Colegio de sacerdotes seculares que atendiesen al culto de la virgen y de los peregrinos que llegasen al monasterio para venerarla. Su hijo Baltasar Thomás legó en 1491 sus bienes al monasterio con la condición de que fueran esculpidas en mármol, sobre el portal mayor de la iglesia, el escudo de armas y la divisa de su padre, que pasaron a convertirse en el blasón del Priorato.

También comentar la imagen que se puede observar en la fachada de la basílica, justo encima del gran reloj que se encuentra en ella. Dicha imagen al igual que el resto de la fachada data de 1925, obra del arquitecto Francisco Roca. Según el estudioso Juan García Atienza, podría representar un baphomet, figura tan ligada a la Orden del Temple, aunque de manufactura moderna.

Por último, resaltar el último elemento mágico que se le ha añadido a este lugar, y es la presencia OVNI. Lluc se encuentra dentro para unos, cerca para otros, de los lugares en donde la actividad OVNI es abundante en Mallorca, incluso se podría relacionar este fenómeno actual con algún suceso milagroso del pasado.

Independientemente de que los hechos que se relacionan con Lluc, una duda se nos plantea, ¿por qué en determinados rincones del planeta, hay estos lugares que producen un extraño magnetismo al ser humano?, ¿que tienen de especial?, ¿el paisaje?, ¿la composición geológica?, o ¿hay alguna otra razón que se nos escapa?. La verdad es que el entorno invita a tener una aparición, pero si es de orden angelical, extraterrestre o más bien de tipo mundano es una cuestión pendiente todavía de explicación.

Bibliografía

  1. Guía Arqueológica de Mallorca, Javier Aramburu, Carlos Garrido, Vicenç Sastre; R. Y JJ. Olañeta Editores, Palma de Mallorca 1995.
  2. Guía dels Pobles de Mallorca Escorca, Antoni Ordinas Garau, Gabriel Ordinas Marcé, Antoni Reynés Trias; Hora Nova S.A., Mallorca 2002.
  3. Breve Historia del Santuario y Colegio de Ntra. Señora de Lluc, P. Gaspar Munar Oliver; Grafinsa, Palma de Mallorca 1987.
  4. Mallorca Mágica, Carlos Garrido, José J. De Olañeta Editor, Palma de Mallorca 1988.
  5. Lluc, Repreco, 1997.
  6. Ruta de les llegendes de les Illes Balears, Carlos Garrido; El Día del Mundo 1997.
  7. La última Virgen Negra del Temple, Rafael Alarcón Herrera; Ediciones Martínez Roca, Barcelona 1991.
  8. Segunda Guía de la España Mágica, Juan García Atienza; Editorial Martínez Roca, Barcelona 1982.
  9. Guía del Patrimonio, Recorridos Culturales de las Islas Baleares, Mallorca: Escorca; El Dia del Mundo, Palma de Mallorca 1996.
  10. Los Enclaves Templarios, Juan García Atienza; Editorial Martínez Roca, Barcelona 1995.

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